La muerte de Houdini

Anoche vi la película El último gran mago basada en El Gran Houdini, el hombre que le quitó el aliento al público de principios del siglo XX con sus arriesgados actos de escapismo.

Lo cierto es que antes de ver la película, poco sabía de Houdini, del que pensaba que había muerto ahogado en uno de sus trucos en los que se tenía que escapar en una cámara de agua atado con una camisa de fuerza, pero tras ver la película y buscar en internet, me di cuenta de que mis suposiciones eran inciertas.

A esta leyenda de la magia y el escapismo le llegó la muerte muy pronto. El 31 de octubre de 1926, con tan sólo 52 años, Houdini no pudo zafarse de las garras de la muerte.

Todo comenzó un par de semanas antes cuando empezaba sus actuaciones en el teatro Princess de Montreal. El programa incluía una conferencia sobre fenómenos psíquicos y espiritismo en la Universidad McGill; normalmente tras la presentación los estudiantes tenían la oportunidad de hablar con Houdini. Una mañana acudió un joven artista con dos amigos, uno de los cuales era la estrella de boxeo de la universidad. Éste le preguntó si sería posible darle  un golpe en el abdomen para comprobar la fortaleza de la que siempre se jactaba el escapista. Houdini que permanecía sentado no tuvo inconveniente. Mientras se levantaba el chico sin previo aviso le dio un golpe en el abdomen, lo que provocó que Houdini casi no pudiese respirar y que el rostro se le tornara pálido.

Minutos después se recuperó y le pidió que lo intentara de nuevo. En esta oportunidad, el estudiante se encontró con un abdomen firme como un roble, con lo que quedó gratamente impresionado, aunque lo que en ese momento nadie supo es que el fuerte puñetazo le había roto el apéndice.

Al día siguiente realizó sus actuaciones y terminó con la temporada en la ciudad canadiense. Aún cuando a cada instante se sentía peor, se empeñó en trasladarse a Detroit para cumplir con la función del 24 de octubre. En medio de fiebre y escalofríos, sin escuchar las palabras de su esposa que le rogaba dejarse ver por un médico y con el teatro a reventar se presentó una vez más ante su público para deleitarlo.

Salió con su sonrisa de siempre y con el aire de grandiosidad que desde sus inicios lo había acompañado. Comenzó su actuación en medio de una fatiga y un malestar que lo paralizaba pero del que el público nunca se percató, al finalizar el acto se desmayó y fue necesario llevarlo al Hospital Grace.

Allí le realizaron una cirugía mayor de urgencia a la mañana siguiente. Sin embargo, los médicos nada pudieron hacer y siete días más tarde, falleció en la noche de Halloween. Cuentan que le dijo a su hermano Theodore "Estoy cansado de luchar. Creo que esta cosa me va a vencer."

¿Te ha gustado la noticia? ¡Compártela!

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *